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Este texto también está disponible en chino: 什么是开放式频谱?,
en francés: Qu'est ce qu'un Spectre Ouvert?,
en italiano: Che cosa è "Spettro Aperto"?,
en portugués: O que é Espectro Aberto?,
en ruso: Что такое «открытый спектр»? y en inglés

¿Qué es "Espectro Abierto"?

"Espectro Abierto" se centra en la idea de que la tecnología puede reducir o incluso eliminar la necesidad de que los gobiernos microgestionen las comunicaciones inalámbricas. En distintos contextos se puede interpretar como:

  • un ideal de libertad en el uso de radiofrecuencias;
  • una crítica a la gestión tradicional del espectro;
  • una propuesta que surge de las tendencias en el diseño de radio;
En realidad, Espectro Abierto es todo lo anterior, lo que ha llevado a diferencias de enfoque y de opinión entre sus partidarios. Este sitio Web no puede resolver estas diferencias pero puede posicionar nuestro trabajo mediante la clarificación de algunas opciones políticas.

Durante casi un siglo, los gobiernos han impuesto límites al uso del radio: quién puede transmitir o recibir qué frecuencias y formas de onda, a qué potencia, en qué lugares y con qué propósito. Las licencias resumen estas restricciones para usuarios o "estaciones" específicos. El control del estado en el uso del radio va más allá de lo aceptado en otros medios (hablados, escritos, fotográficos, Internet, etc.). La mayoría de las personas aún acepta normas estrictas para el radio porque creen que son necesarias para evitar el caos y la interferencia.

Sin embargo, durante los últimos 20 años, se han desarrollado radios más inteligentes con las que se ha avanzado notablemente en la solución de problemas que antes necesitaban la intervención del gobierno. Los teléfonos inalámbricos escanean automáticamente una banda para seleccionar un canal libre. Las redes telefónicas celulares GSM asignan dinámicamente las frecuencias cuando los teléfonos están activados, y fijan los niveles de señal en el mínimo necesario para una conexión adecuada. Los receptores inteligentes pueden separar señales codificadas de manera distinta incluso cuando ocupan el mismo canal. Los radios inteligentes suelen combinar la facilidad de uso con una mejor calidad y soporte para aplicaciones nuevas. La combinación de estas características ha impulsado un gran crecimiento en la demanda de dispositivos inalámbricos. La difusión de estos dispositivos mejora de forma considerable el rendimiento económico, la productividad, la seguridad personal, la comodidad y la cohesión social.

Pero la explosión de la tecnología inalámbrica también pone de manifiesto que las regulaciones diseñadas para proteger al equipamiento "tonto" de las interferencias provocan escasez artificial de las frecuencias solicitadas. Estudios recientes han demostrado que las asignaciones estáticas de frecuencia pueden traducirse en cifras de utilización de banda de tan solo un 5-10%. Algunos expertos en la radio empezaron a preocuparse sobre este hecho a mediados de los 90, preparando el terreno para que Espectro Abierto surgiera como un modelo alternativo en la gestión del espectro. Eli Noam, Yochai Benkler, Dave Hughes y Kevin Werbach estaban entre los primeros que defendieron Espectro Abierto como una opción política seria. Pero lo que impulsó esta evolución fue la decisión de la Comisión Federal de Comunicación de los Estados Unidos en 1985, con la autorización de nuevas tecnologías de comunicación en las bandas para dispositivos "Industriales, Científicos y Médicos" (ISM, siglas en inglés) sin licencia.

La comunicación en las bandas ISM debe tolerar las interferencias. Esto se contrapone a la gestión tradicional del espectro, en la que el objetivo es evitar las interferencias. La protección contra las interferencias se consigue normalmente mediante la prohibición a otros transmisores de utilizar un canal restringido (para uso solo con licencia) dentro de una "zona de protección" geográfica. Pero Wi-Fi, una tecnología que se desarrolló para las bandas ISM, demostró que un gran número de personas pueden compartir una banda, sin canales asignados específicamente, si todas utilizan baja potencia y formas de onda diseñadas para minimizar los efectos de las interferencias. Sin zona de protección, no hay justificación técnica para poner licencias a Wi-Fi. De hecho, como demuestra nuestro estudio global, la mayoría de países actualmente no impone licencias a las tecnologías Wi-Fi.

A menudo se cita Wi-Fi como un prototipo de Espectro Abierto, dando validez a los bienes "comunes sin licencia" como un paradigma práctico en la gestión de la frecuencia. Es por esto que nos centramos en la eliminación de licencias Wi-Fi como una medida de fomento de la armonización para los reguladores empezando por el camino hacia un acceso público al radio más libre. No obstante, también cabe remarcar que Espectro Abierto es un concepto mucho más amplio que Wi-Fi. Además, Wi-Fi funciona tan bien por la amplia aceptación del estándar IEEE 802.11b, y por los procesos obligatorios de "homologación de modelos de equipamiento" (en los que los entes reguladores aprueban la venta y uso sin restricciones de un equipamiento en particular, si este se ciñe a ciertos parámetros. En concreto a la potencia de radiación y uso de frecuencia). Por eso, sin licencia no significa sin regulación. Los partidarios de Espectro Abierto parecen estar divididos por esta distinción, algunos son partidarios de una completa liberalización, mientras que otros (como nosotros) se adhieren al modelo de homologación como preferible a las licencias.

El acceso sin licencia a las bandas con licencia es otro tema de división. Las señales de banda ultra ancha (UWB, siglas en inglés), por ejemplo, pueden usarse a potencias muy bajas, por debajo de las que ya se permite para emisiones involuntarias UWB, tanto así que de hecho, la mayoría de las personas cree que las interferencias en UWB para servicios con licencia son imposibles. Por otro lado, algunos titulares de licencias, que pagaron millones de dólares por sus frecuencias, no quieren que otros tengan posibilidad de usar las mismas frecuencias sin pagar (sin licencia). Un planteamiento distinto es el de la "radio cognitiva". Los dispositivos cognitivos reconocen la presencia de otras señales en su entorno, las sintonizan rápidamente a canales libres y desocupan el canal en cuanto el principal titular de una licencia empieza a usarlo. En realidad, un acceso dinámico y oportunista como este podría impulsar el uso de la banda a niveles muy altos. Aunque, ¿sería el riesgo de interferencia de las radios cognitivas realmente mínimo? Esta es una cuestión que requiere más pruebas bajo un amplia variedad de condiciones. Sin embargo, abrir una banda con licencia al uso compartido mediante dispositivos sin licencia es más fácil que liberar una banda para usuarios con licencia. Así que, si se piensa en Espectro Abierto como algo que puede introducirse de manera gradual, es una alternativa importante.

Los servicios de radio "pasivos", como la radioastronomía y los enlaces descendentes de los satélites plantean un problema especial. Sus estaciones terrestres no emiten señales que pueden ser detectadas por las radios cognitivas y éstas tienen que poder recibir señales extremadamente débiles sin interferencias. Es posible que las bandas para servicios pasivos necesiten ser protegidas como lo son las reservas naturales y por lo tanto excluidas del uso sin licencia. Para nosotros esto no supondría ningún problema, pero otros partidarios de Espectro Abierto opinan que todas las bandas de radio deberían ser bienes comunes sin licencia regulados solo por "el mínimo conjunto de normas necesario para permitir el éxito de la "comunidad inalámbrica.

A pesar de los problemas y los riesgos, algunas personas creen que la tecnología de la radio está evolucionando inevitablemente hacia un futuro en el que las formas tradicionales de regulación serán imposibles. Probablemente, billones de etiquetas de identificación por radiofrecuencia (RFID, siglas en inglés) se extenderán por el mundo durante la próxima década, las cuales serán tan difíciles de controlar como una epidemia. Otro reto es el de la "radio controlada por software". Cada vez más y más funciones de radio que se ejecutaban por hardware se podrán implementar en software en el futuro. Si este software es de código abierto, o puede modificarse o reemplazarse después de ser adquirido, los procesos de "modelo homologado" irán a la baja.

Entonces, ¿qué sucederá? Los optimistas prevén un futuro post-regulación donde la competencia Darwiniana en el mercado producirá los dispositivos más "ajustados", equipos inmunes a las interferencias y capaces de encontrar y explotar automáticamente cualquier rastro de espectro infrautilizado cuando sea necesario. Del mismo modo que los animales más grandes suelen ser plácidos vegetarianos, los usuarios de potentes equipos de radio podrán escoger no causar interferencias para el beneficio común. Estándares y protocolos ampliamente respaldados para automatizar la cooperación y la civilidad parecen esenciales para el éxito en este terreno. Si se pudiera diseņar un sistema que se auto-organizara espontáneamente e impusiera rápidamente multas a los causantes de interferencias, todos nos sentiríamos más seguros en un futuro así.

Nuestros objetivos son más modestos. Nosotros queremos eliminar el papel actual del gobierno de otorgar permisos a particulares así como a organizaciones para utilizar los radios de manera inofensiva, concretamente en los países en vías de desarrollo. Para enunciar esto positivamente, queremos destacar los beneficios de la comunicación inalámbrica para el desarrollo económico y social en los lugares que más pueden beneficiarse. A medida que disminuye la necesidad de tratar al radio con especial rigurosidad para contrarrestar los defectos de la tecnología, la regulación de radio tiene que aproximarse a las normas que se aplican al medio más común, la capacidad del ser humano de hablar. Puede llevar un tiempo llegar hasta ese punto, pero el progreso durante el camino estará marcado por el crecimiento económico y mejoras en la calidad de vida.

---Robert Horvitz, 29 de junio 2005

Esta traducción fue posible gracias al apoyo de
Marta Garcí Escandell, como parte de su trabajo
como voluntaria para Traducciones para el Progreso,
un foro en línea de traducción voluntaria y
un servicio público destinado a la comunidad
internacional de ONGs. El texto final fue revisado por
Sylvia Cadena de WiLAC, el portal sobre
tecnologías inalámbricas para el desarrollo en LAC.